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La economía argentina en transición: los desafíos del consumo, la inflación y la competitividad

Por Gabriel Fridrij, economista

En un contexto de fluctuaciones constantes, la economía argentina atraviesa una transición clave. Con la inflación desacelerándose, los hábitos de consumo, las políticas empresariales y las decisiones del gobierno están en pleno proceso de reconfiguración. Aquí, algunos de los puntos más destacados sobre la situación actual y las perspectivas para el 2025.

Consumo en baja y cambios en los hábitos

Pese a una leve recomposición de ingresos, los niveles de consumo no han alcanzado los registros de años anteriores. La incertidumbre económica ha llevado a muchos argentinos a sustituir marcas de primera línea por opciones más económicas y a ajustar su presupuesto en actividades como las vacaciones, ahora con estadías más cortas y flexibles.

El consumo, que representa cerca del 70% del Producto Bruto Interno (PBI), es una variable clave en la economía nacional. Su caída refleja no solo el impacto de la inflación pasada, sino también la necesidad de adaptación de los consumidores a un escenario de desinflación y mayor competencia.

La lucha contra la inflación: «la madre de todas las batallas»

La inflación ha sido el principal obstáculo económico en los últimos años. Aunque los niveles han comenzado a bajar, los salarios e ingresos aún deben recuperar el poder adquisitivo perdido. Este proceso no es inmediato, ya que las consecuencias de los altos índices inflacionarios de 2023 y principios de 2024 siguen presentes en forma de deudas y consumo restringido.

El gobierno se ha enfocado en reducir la inflación como eje central de su política económica. Lograr estabilidad en los precios es crucial para fomentar el consumo y fortalecer la aprobación política, en un contexto donde los ajustes estructurales también son necesarios.

El desafío de la competitividad

Con un panorama de menor inflación y mayor apertura comercial, las empresas se enfrentan al desafío de mejorar su eficiencia y productividad. Este proceso implica producir más con los mismos recursos o reducir costos para competir no solo a nivel local, sino también internacional.

Sin embargo, la alta carga impositiva sigue siendo un obstáculo para las pymes, que representan el 70-80% del sector empresarial en Argentina. Una posible reforma impositiva podría aliviar esta carga, pero su implementación enfrenta limitaciones fiscales debido al ajuste realizado por el gobierno en 2024.

Impacto en los consumidores y sectores clave

La transición hacia una economía más competitiva traerá beneficios para los consumidores, especialmente en sectores como tecnología, donde se espera una baja en los precios. Sin embargo, este cambio también implica ajustes culturales y laborales, con una mayor demanda de eficiencia tanto para empresas como para trabajadores.

En el caso de las empresas que dependen de importaciones, la apertura comercial podría ser una ventaja. Por el contrario, aquellas enfocadas en sustitución de importaciones enfrentarán más presión para adaptarse a los nuevos tiempos.

El tipo de cambio y la necesidad de generar dólares

El atraso cambiario es otro tema crítico. Aunque ayuda a contener la inflación en el corto plazo, afecta la competitividad y plantea riesgos de una devaluación abrupta. Según Fridrij, el país necesita generar ingresos genuinos en dólares para salir del cepo cambiario y asegurar un crecimiento sostenible.

Perspectivas para el 2025

El segundo semestre del año será clave para observar los beneficios de las políticas actuales. La estabilidad económica y una inflación controlada son fundamentales para consolidar este modelo de transición. A pesar de los desafíos, el esfuerzo y la adaptación seguirán siendo indispensables para todos los actores de la economía argentina.

Gabriel Fridrij
Director Authentica Consulting