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Por qué los servicios aumentan más que los bienes: las claves de la inflación y los precios relativos en el segundo semestre
El reacomodamiento tarifario, la inercia interna y el adelanto de las expectativas electorales marcan el rumbo de la economía nacional. Se prevé un acumulado del 12% para la segunda mitad del año.
El comportamiento de la inflación en la Argentina atraviesa un proceso de reordenamiento en el que conviven dos realidades opuestas: mientras los precios de los bienes muestran signos de desaceleración y ajuste hacia la baja, el costo de los servicios regulados continúa presionando el bolsillo de los consumidores.
En entrevista con La Gaceta, el economista Gabriel Fridrij analizó el panorama macroeconómico para el segundo semestre del año, proyectando una inflación mensual que oscilará entre el 1,7% y el 2%. Según las estimaciones del especialista, tras un primer semestre que acumuló cerca del 17%, la segunda mitad del año mostraría un ritmo más atenuado, cerrando con un acumulado cercano al 12%.
El reajuste de los precios relativos
Una de las principales distorsiones que perciben los usuarios en el día a día es la disparidad entre lo que se paga por un servicio básico y el costo de un bien duradero. Frente a este fenómeno, Gabriel Fridrij explicó que se trata de una corrección profunda de los precios relativos.
Durante muchos años, el precio de los servicios públicos estuvo totalmente rezagado y contenido, funcionando como una verdadera olla a presión. La dinámica actual responde a un doble efecto: por un lado, se ajustan las tarifas de energía y transporte hacia arriba para alinearlas a valores de mercado regionales similares a los de Chile o Brasil; por el otro, el precio de los bienes como indumentaria, tecnología y vehículos tiende a estabilizarse o ceder debido al reordenamiento de la oferta, la demanda y el proceso de apertura económica.
Inercia interna y el factor electoral
Al evaluar si la persistencia de la inflación responde a turbulencias internacionales o a dinámicas locales, el especialista remarcó que el peso decisivo sigue siendo estrictamente interno. Aunque las variables externas como la volatilidad del petróleo o las tasas de interés internacionales impactan, la inercia acumulada durante años en el país impide una baja abrupta del índice general hacia cifras cercanas al 1% mensual.
A este panorama se suma el componente de las expectativas económicas, que ha comenzado a jugar un rol central de manera anticipada. Los diversos actores del mercado —inversores, industriales y consumidores— ya incorporan en sus decisiones el escenario de los próximos turnos electorales. Esta incertidumbre futura genera una mayor demanda de cobertura en divisas y cautela en el mercado financiero con instrumentos a largo plazo.
Conclusión
El escenario económico para la segunda mitad del año plantea un delicado equilibrio entre la desaceleración inflacionaria y el reacomodamiento del poder adquisitivo. Si bien la senda descendente del índice general de precios transmite cierta estabilidad, el verdadero desafío radicará en amortiguar el impacto del reajuste tarifario en las familias y consolidar una recuperación real del consumo y la actividad productiva de cara a un horizonte político cada vez más influyente.
Gabriel Fridrij
Director Authentica Consulting
