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La desinflación en Argentina: análisis del economista Gabriel Fridrij

En medio de la incertidumbre económica que atraviesa el país, el economista Gabriel Fridrij ofreció su análisis sobre los recientes números de la inflación y el panorama económico que enfrenta Argentina en una entrevista exclusiva. A continuación, los principales puntos de su evaluación.

Una política económica marcada

Con los recientes datos de la inflación, que muestran un índice por debajo del 4%, Fridrij destacó la clara intención del gobierno de llevar adelante una política de desinflación. Según el economista, la situación inflacionaria se ha estado corrigiendo gracias a un enfoque firme en la reducción del déficit fiscal y el control de la emisión monetaria, factores clave en el aumento de precios en años anteriores.

“El financiamiento del déficit fiscal a través de la emisión de dinero es lo que genera presión sobre los precios”, explicó Fridrij, añadiendo que el actual superávit fiscal —tanto primario como financiero— ha sido crucial para encuadrar este proceso. Desde la llegada al poder del presidente Milei, el gobierno ha logrado estabilizar la situación fiscal, lo que, en opinión del economista, ha sido un paso importante para frenar el aumento de los precios.

La caída del poder adquisitivo

Sin embargo, a pesar de los avances en la contención de la inflación, Fridrij advirtió que el poder adquisitivo de los argentinos ha sufrido una significativa disminución. «En marzo, la caída más importante en el índice salarial fue de un 22% en términos reales», mencionó, haciendo referencia a los datos del INDEC. Aunque la caída se fue desacelerando, llegando a un 15% en junio, en julio volvió a aumentar al 16%.

El economista señaló que tanto el sector privado como el público han experimentado ajustes severos en sus ingresos. Mientras que el sector privado registró una caída del 8%, el público —especialmente los trabajadores registrados— sufrió una merma cercana al 25%. Esta contracción en los salarios tiene un impacto directo en el consumo, que representa aproximadamente el 70% del Producto Bruto Interno (PBI) de Argentina. Según Fridrij, esto condiciona las posibilidades de crecimiento del país.

El impacto en el consumo y los servicios

El economista también se refirió a los componentes que más impulsaron la inflación, señalando que las tarifas de servicios y alquileres registraron un aumento notable, con una variación que prácticamente duplicó la inflación general. Por otro lado, la inflación de alimentos y bebidas, que se ubicó cerca del 2,3%, refleja cómo el ajuste está afectando el consumo diario de los ciudadanos.

«La disponibilidad de ingresos de la gente para consumir está claramente impactada por este proceso de ajuste», subrayó Fridrij, destacando la caída del consumo como un indicador claro de la situación económica.

El futuro económico y los desafíos del gobierno

Ante la pregunta sobre las perspectivas de crecimiento para el país, Fridrij indicó que el gobierno está apostando por la recuperación del consumo a través del crédito, que creció un 6% en septiembre. Esta inyección de crédito al sector privado, junto con las exportaciones y las inversiones —tanto extranjeras como nacionales—, son vistas como los principales motores para reactivar la economía.

No obstante, el economista advirtió sobre las dificultades que enfrenta el país en términos de competitividad debido al atraso cambiario. Este retraso, resultado de la estrategia del gobierno para controlar la inflación sin devaluar la moneda, limita el potencial de exportaciones y puede convertirse en un obstáculo para el crecimiento.

Proyecciones para el último trimestre del año

En cuanto a las expectativas para los últimos meses del 2024, Fridrij anticipó que la inflación se mantendrá en un rango entre el 3,5% y el 4%, lo que llevaría a una inflación anual acumulada de entre el 131% y el 135%. Además, señaló que los salarios en el sector privado podrían empezar a recuperarse lentamente, mientras que el sector público probablemente seguirá experimentando caídas en términos reales.

Por último, el economista advirtió que el último trimestre del año será complicado en términos de actividad económica, con sectores como el automotor mostrando signos de recuperación, pero otros, como las pymes, continuando con caídas, aunque en desaceleración.

Un final de año desafiante

El economista concluyó su análisis señalando que, aunque algunos sectores muestran signos positivos, el contexto general de la economía sigue siendo delicado. «Será un fin de año complicado», advirtió Fridrij, dejando claro que el ajuste y la incertidumbre seguirán marcando el ritmo de la economía argentina en los próximos meses.

Gabriel Fridrij
Director Authentica Consulting