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La gran cantidad de decisiones que tomamos minuto a minuto sin darnos cuenta, amerita que podamos encontrar algunas herramientas para optar por las mejores alternativas.

Diariamente nos enfrentamos a un sin fin de situaciones, familiares, laborales, personales, sociales.

Vamos a la reunión de amigos que tiene mi esposa o me quedo en casa a leer. Voy a abrir una nueva sucursal de mi empresa o simplemente me dedico a vender online. Hablo con mis hijos para que actúen como yo considero mejor o simplemente los dejo tomando sus propias decisiones y que aprendan por sí mismos sin advertirles de los riesgos.

Estos son algunos breves ejemplos de las decisiones que nos tocan vivir a diario.

La realidad de cada uno es mucho más exigente y dinámica. Y a veces implacable e impostergable, lo que significa que las decisiones no tienen el tiempo de maduración necesario que precisamos.

En cada caso que se presenta, generalmente tenemos alternativas de respuesta. Sin embargo, ese abanico de posibilidades muchas veces no está claro en nuestros pensamientos.

Uno se preguntaría y que tiene que ver esto con Economía y ¿cómo se relaciona con mi vida? la respuesta es “todo”.

Existen algunos conceptos económicos que están sumamente relacionados con el proceso en la toma de decisiones de cada uno en forma individual.

Una de las CLAVES para tomar decisiones más acertadas está relacionado con dos conceptos: ¿Cuál es mi objetivo? ¿Qué es lo que quiero alcanzar? Y luego de tener claridad sobre mi objetivo, el segundo paso implica analizar las alternativas, usando la idea de “costo de oportunidad”.

El costo de oportunidad significa lo siguiente: si tengo que decidir entre ir al cine o quedarme a estudiar para el exámen parcial de la próxima semana, debo poner en una balanza ¿qué sacrificio estoy realizando? respecto de la mejor alternativa posible. Supongamos que decido ir al cine, estoy dejando de estudiar, es probable que me vaya mal en el examen o que no esté cerca del potencial de la nota más alta posible y una posibilidad es que tenga que recuperar luego el mismo. A su vez esto posiblemente me retrase en las demás materias e impacte no sólo en la carrera sino en el resto de mis actividades personales.

En definitiva, el costo de oportunidad de ir al cine es la posibilidad de retrasarme en la materia y todos los costos asociados en mi vida personal.

Por otro lado, la valoración de ese costo de oportunidad está íntimamente relacionada a mi objetivo. Si mi objetivo es recibirme en tiempo y forma, tendré que dejar de ir al cine y quedarme a estudiar. Si mi objetivo tiene que ver con vivir una mayor cantidad de ocio cada día, iré al cine.

El camino a tomar mejores decisiones se relaciona con preguntas simples y profundas que acabamos de mencionar. En muchos casos no les damos el tiempo necesario, pensando que no disponemos de éste. Lo cual nos lleva a tomar decisiones menos acertadas para nuestro bienestar.

Como hemos visto, tomar un camino significa dejar otro camino alternativo que nos podría haber reportado más beneficios.

La certidumbre total es imposible, no obstante ello, podemos tomar decisiones más certeras, tomando el tiempo necesario para definir hacia dónde queremos ir o qué queremos lograr y cuáles son las mejores alternativas que perdemos por elegir tal o cual camino hacia nuestros objetivos.

Te invito a que tomes tu tiempo y pienses el costo de oportunidad, de no hacerlo es muy alto…

 

Gabriel Fridrij
Director Authentica Consulting