Skip to main content

Tenemos una gran cantidad de objetivos como individuos en las diferentes áreas de nuestras vidas que soñamos alcanzar. ¿Es posible?

Nos levantamos cada día para transitar nuestra vida. Tenemos objetivos personales, como por ejemplo sentirnos mejor espiritualmente o comenzar una actividad física, objetivos laborales que podrían implicar  ascender en nuestro puesto de trabajo o generar más clientes en tu empresa.  Objetivos familiares, como compartir más tiempo con nuestros hijos.

Por otro lado, para cada objetivo que nos planteamos contamos con recursos, o sea con las herramientas que disponemos para poder alcanzar nuestras metas. Por ejemplo, el tiempo es un recurso que debemos administrar porque el día tiene 24 horas, ni más ni menos.  Si queremos producir un bien, tenemos recursos como las maquinarias o el personal que precisamos para ello.  También éstos son limitados, lo que implica que debemos administrar los mismos de forma inteligente para poder alcanzar nuestros objetivos.

Con lo cual, muchos de nuestros pensamientos y posteriormente nuestras acciones, están enfocadas en lograr lo que nos proponemos, revisando los recursos que tenemos y buscando cómo asignar éstos para concretar nuestros fines.

¡Gran tarea cada día!  ¿Fácil? Claro que no, altamente desafiante. En nuestros días el tiempo vivencial se tornó mucho más veloz, no obstante, el tiempo real sigue siento el mismo. Puesto de otra forma, una hora está formada por 60 minutos, esto es el tiempo real, por otro lado si a esa hora la destinamos a hacer algo que nos gusta el tiempo vivencial es más veloz, porque disfrutamos esa hora. Lo contrario ocurre si por ejemplo estamos haciendo alguna tarea que no es de nuestro agrado, cuando muchas veces decimos “el tiempo no pasa nunca”.

El tiempo vivencial también se aceleró por el ritmo de vida actual, una cultura de lo inmediato, un like inmediato, contestar un mensaje “ya”, la llamada de celular que debe ser inmediatamente respondida, el dinero que preciso que debo disponerlo ya, el éxito en mi profesión que no puede esperar.

Y las horas del día no alcanzan o mejor dicho, sentimos que no alcanzan.

Entonces ¿qué hacemos?

Seguramente que no existe una sola respuesta, no obstante, podemos pensar algunos tips que nos ayuden a resolver cómo asignamos nuestros recursos limitados a nuestros diversos fines de forma tal de acercarnos lo máximo posible a cada uno.

El primer paso consiste en priorizar, así es, designar que es lo más importante dentro de todos los objetivos que queremos alcanzar. Esto contribuye a generar más claridad en nuestros pensamientos y también disminuir los niveles de “urgencia” que le damos a cada cosa. Luego de ello podemos establecer algunos tiempos estimados para concretar nuestros objetivos. Si por ejemplo quiero recibirme de contador público, no puedo plantear este objetivo prioritario para hacerlo en 2 años, si la carrera normalmente dura 5 años, o montar una fabrica de fideos, en 3 meses, cuando sé que mínimo para montar las maquinarias es necesario disponer de 1 año.

El tercer paso, requiere evaluar los recursos disponibles para cada objetivo, esto implica un análisis consciente, pues menospreciar lo que precisamos en cantidad de un recurso o de los tipos de recursos puede implicar no alcanzar el objetivo o demorar la consecución de este.

Aquí también es importante delinear si estoy preparado con mis conocimientos, o preciso prepararme e invertir en mi formación.

Por último, ¿Cómo ejecutar? Esto depende absolutamente del objetivo a cumplir, como armar un plan de trabajo o de negocio para poder cumplir mi meta. Si voy a prepararme para correr una maratón, debo tener un plan de trabajo, idealmente armado por un entrenador que me indique semana a semana y día a día qué hacer y cómo.

Se pueden llevar a cabo estos pasos, ¡claro que sí! La clave es cambiar nuestra forma de gestionarnos para poder cumplir nuestros objetivos que conforman parte de nuestros sueños y todo comienza en nuestros pensamientos.

 

Gabriel Fridrij
Director Authentica Consulting