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Economía en tensión: entre la desinflación y el deterioro del poder adquisitivo

En un contexto económico marcado por la desaceleración de la inflación y la apertura comercial impulsada por el gobierno de Javier Milei, distintos sectores productivos atraviesan realidades opuestas. Mientras actividades vinculadas a la energía, el agro y la minería aparecen como las principales beneficiadas del actual modelo económico, la industria, el comercio y la construcción enfrentan un escenario complejo.

Así lo explicó el economista Gabriel Fridrij, asesor de empresas especializado en estrategia y finanzas, quien analizó el presente económico argentino y las dificultades que enfrentan tanto empresarios como consumidores.

“El momento es complejo. Hay sectores claramente ganadores dentro del modelo actual y otros que están atravesando una situación muy complicada”, señaló Fridrij. Según explicó, la actividad industrial y comercial sufre especialmente el impacto de la caída del consumo y del proceso de adaptación a las nuevas reglas económicas.

Uno de los principales cambios señalados por el economista fue la política de desinflación impulsada por el Gobierno nacional. “Desde que asumió Milei hubo un proceso claro de desaceleración inflacionaria. Después la inflación volvió a tomar impulso durante algunos meses, pero en abril volvió a mostrar una baja”, sostuvo.

Sin embargo, advirtió que la inflación todavía se mantiene en niveles elevados respecto de estándares internacionales. “No creo que lleguemos a cero a fin de año. Probablemente se estabilice cerca del 2% mensual, que para Argentina sería razonable dentro de lo que hemos vivido, aunque sigue siendo alta en comparación con el mundo”, afirmó.

Fridrij también diferenció el proceso inflacionario de la apertura comercial, otro de los ejes del actual programa económico. En ese sentido, consideró que la liberalización se implementó de manera demasiado abrupta y sin herramientas suficientes para que las empresas puedan adaptarse.

“La apertura no está mal. Argentina necesita una economía más competitiva. El problema es que se hizo sin transición y sin aliviar cuestiones estructurales como la presión impositiva y la carga laboral”, explicó. Según indicó, muchas empresas enfrentan dificultades para competir con productos importados debido a los altos costos internos.

El impacto de estas medidas también se refleja en el bolsillo de los ciudadanos. Frente a la percepción social de pérdida del poder adquisitivo, el economista reconoció que “los ingresos reales vienen cayendo desde agosto de 2025”. Esto significa, según detalló, que los salarios perdieron capacidad de compra frente al aumento sostenido de los precios.

“La economía está atravesando un ajuste fuerte y eso afecta directamente el consumo y la calidad de vida”, sostuvo.

Otro de los factores que complicó el panorama fue la fuerte suba de las tasas de interés registrada desde mediados del año pasado. “Eso golpeó tanto a familias como a empresas endeudadas. Hubo un aumento importante de la mora por el encarecimiento del crédito”, explicó.

Pese a las críticas sobre la implementación de las medidas, Fridrij consideró que el rumbo general del programa económico es correcto. “Ir hacia el equilibrio fiscal y bajar la inflación es necesario. Lo que cuestiono es el timing, la forma y las herramientas utilizadas para que la sociedad y las empresas puedan adaptarse”, concluyó.

Gabriel Fridrij
Director Authentica Consulting